Córdoba. La ciudad del Cordobazo.

Aunque mi paso por Córdoba ha sido fugaz (el caracol ha metido el turbo), no me ha impedido apreciar que es una ciudad importante de Argentina, de hecho la segunda en población, y su universidad es muy prestigiosa; muchos argentinos prefieren estudiar aquí a Buenos Aires. Córdoba es el principal nudo de comunicaciones del interior del país, ya que se encuentra en la encrucijada de los caminos que unen Buenos Aires con Chile y el Alto Perú.

Su privilegiada ubicación es una de las causas del gran desarrollo económico alcanzado, que la ha convertido en un pujante núcleo industrial y comercial. Córdoba ha sido escenario de algunos hechos trascendentales para el devenir político de la nación argentina, como la Revolución Libertadora de 1955, que supuso la caída del gobierno de Perón, o el movimiento popular conocido como El Cordobazo, acaecido en 1969, que casi hace caer al Gobierno.

La memoria nacional conserva el recuerdo del Cordobazo como la protesta masiva de obreros, estudiantes y simples vecinos, que en mayo de 1969 rompió la supuesta paz social impuesta por la llamada Revolución Argentina. Dicha protesta reunía ciertos rasgos del Mayo francés, ocurrido el año anterior en París, pero se desarrolló en el marco de una dictadura sin capacidad para el diálogo y que desdeñaba la política, mientras apostaba al desarrollo económico y postergaba la acción social. Fue el prólogo esperanzado de una espiral de violencia e intolerancia que ensangrentó al país en la década siguiente.

Dentro del rico patrimonio cultural cordobés destacan especialmente algunos monumentos de significada importancia histórica:

Cabildo. Fue concluido en 1785 y es uno de los máximos ejemplos de la arquitectura colonial en la ciudad.

Catedral. También fue terminada en la segunda mitad del XVIII, y sus máximos atractivos son la cúpula romana, tratada con algunos elementos barrocos, la torre de arquitectura indoamericana y la verja de hierro del pórtico, con las imágenes de los apóstoles San Pedro y San Pablo.

Sus calles peatonales hierven de actividad, y la plaza de San Martín es de las más bonitas que he visto en Argentina, y os digo que son unas cuantas, porque siempre la plaza principal de cada ciudad se llama San Martín.

Córdoba es la última ciudad que visito antes de dar el salto a Ecuador, así que podría cantar el tango “Adiós muchachos compañeros de mi vida…“, por los grandes amigos que dejo en Argentina, pero como canto muy mal, he preferido escribir un poema llamado “Pasatiempo. 16 Tangos”, que está en la sección de Poesía Instantánea.

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¡¡ Hasta Pronto !!

Desde Córdoba, 31/05/2001

 
Argentina