Nueva Sección. Lugares no recomendables

El de ayer se suponía que iba a ser mi último diario de Puerto Rico, pero un suceso que me ha ocurrido hoy merece la inauguración de esta sección con un lugar de honor para el Hotel Arcade Inn en El Condado, San Juan. En honor de los boricuas, tengo que decir que el incidente ha sido con un italiano, que supongo está amargado por su insulsa vida, e intenta amargársela a sus clientes.

Los problemas empezaron con la reserva y pago adelantado que había hecho, ya que estos días San Juan está lleno por las fiestas de San Sebastián, y que intenté retrasar un día ya que quería alargar mi estancia en Isla Culebra. La respuesta que me dio fue que había que cancelar con 3 días de antelación, algo que en 25 años viajando nunca me han exigido. Decidí perder la primera noche, ya que Culebra realmente se lo merecía.

Cuando llegué al hotel, el caserón que lo albergaba me resulto familiar, y aunque soy muy aficionado al cine, no lo identifiqué, grave error para mí, ya que era similar al de Psicosis. El italiano que lo regenta debe ser un admirador de Mussolini, porque practica sus métodos de abuso de poder con los clientes.

La primera noche llegué a las 5 am después de una buena fiesta en San Sebastián, y allí estaba él fisgando y controlando quién entraba; al día siguiente, 15 segundos después de conectar el aire acondicionado, estaba aporreando la puerta diciendo que había que cerrar la ventana para poner el aire. También le vi echar una bronca enorme a unos clientes por hacer el Check-out a las 12h30.

Todo esto me escamaba, y esta mañana, a las 11 estaba llamando a la puerta al estilo militar para “recordarme” que a las 12 tenía que desalojar la habitación. Pues bien, a las 12h15, cuando salía, me hizo pasar a recepción, echó la llave por dentro, y me dijo que le tenía que pagar un día más y otros extras. Yo le dije que no le iba a pagar nada, y que si tenía cualquier problema llamara a la policía. Como me conozco esta historia, normalmente cuando dices esto, se soluciona el problema, porque lo único que intentan es asustarte, pero este hombre era de una madera especial y llamó a la policía.

Yo me senté tranquilamente en la puerta esperando a la policía, porque aquí seguro tardan bastante, mientras él despotricaba contra mi. Inútil era decirle que en 3 días no habían limpiado la habitación, que en el baño había cucarachas, que la puerta de la calle estaba siempre cerrada con 4 llaves, y que en caso de incendio o alarma aquello era una ratonera, el hombre insistía en que le había estafado.

Cada vez se iba calentando más, y entonces fue cuando recordé a que se parecía el edificio, y también cierto aire familiar del italiano con Norman Bates, y antes de que sacara el cuchillo de cocina para hacerme pedacitos, aproveché que unos clientes salían por la puerta acorazada, y discretamente me alejé, mirando para atrás continuamente por si le veía venir con el cuchillo, el vestido y la peluca de su madre. Por suerte, fui más rápido que él.

Las 3 noches pasadas en el hotel, de madrugada se encendía siempre la televisión de repente, y no le dí ninguna importancia, pero ahora sé que seguramente en la habitación 2 mora un fantasma de algún cliente que no fue tan rápido como yo, y no pudo salir nunca de allí.

Así que, o eres amante de las emociones fuertes o de los deportes de riesgo, o no te recomiendo el HOTEL ARCADE INN en c/Taft, El Condado, San Juan, Puerto Rico.

Hasta Pronto!!!

Desde San Juan, 20/01/2001

Puerto Rico