El fuerte de Jodhpur, Mehrangarh, al atardecer

El fuerte de Jodhpur, Mehrangarh, al atardecer

Jodhpur y Udaipur, Dos Perlas de Rajastán

Llegué a Jodhpur y pensé que estaba en la serie Verano Azul, porque ese es el color predominante de la ciudad, concretamente el azul índigo, que se cree sirve para ahuyentar a los insectos, un problema muy común en toda la India.

Jodhpur es famosa por su fuerte, Mehrangarh, y es la segunda ciudad más grande de Rajastán. Tiene varios palacios reales, y se ubica en el extremo oriental del desierto de Thar.

Aparte del turismo y las antigüedades, que son sus principales fuentes de ingresos, Jodhpur es un centro de comercio de lana, ganado, camellos y sal.

El fuerte de Jodhpur, Mehrangarh, al atardecer

El fuerte de Jodhpur, Mehrangarh, al atardecer

Niño bailarín en el fuerte

Niño bailarín en el fuerte

Jodhpur fue fundada por Rao Jodha, jefe del clan Rathore de Rajput, en 1459, como capital del estado de Marwar. Posteriormente construyó una muralla de 10 Km. alrededor de la ciudad, en la que se conservan cientos de torres.

Los Ratores dicen ser sucesores directos de Rama, el héroe del Ramayana.

Hoy la acción se desarrolla en torno a la Torre del Reloj, donde los abigarrados mercados, que se pierden por las callejuelas adyacentes como si de los tentáculos de un pulpo se tratara, venden todo tipo de productos textiles, plata, especias y artesanía.

Niño bailarín en el fuerte

Niño bailarín en el fuerte

Los hoteles de la zona compiten por tener el restaurante-terraza más alto de la ciudad.

Yo me alojé en el más recomendado por casi todas las guías, el Haveli Guest House, pero como sucede muchas veces, se les ha subido a la cabeza, y aparte de presumir de la terraza más alta de la ciudad, se deben considerar la familia real de los hoteles de Jodhpur, porque en la habitación había un cartel de aviso a los turistas que si te lo creías no salías del hotel, lo que sin duda buscaban.

Rajastaní

Rajastaní

En él te decían que muchos restaurantes estaban implicados en el timo de la comida intoxicada, y que si comías en ellos acabarías en el hospital, donde el dueño del restaurante cobraba comisión por paciente; lo mismo ocurría si te invitaban a tomar té en una casa, y otra serie de avisos que te ponían los pelos de punta.

Le comenté al de recepción que me parecía indecente y que lo mismo me habían dicho de su restaurante, así que no iba a comer ningún día allí. El hombre levantó los hombros sin preocuparse. Donde las dan las toman.

Balcón del fuerte

Balcón del fuerte

El fuerte Mehrangarh, del S.XV, se alza imponente sobre una colina vertical de 125 metros de altura, lo que lo hace totalmente inexpugnable, y nunca en su historia fue conquistado, a pesar de sufrir largos asedios.

Su construcción es muy inteligente, y la puerta de entrada está al final de una empinada rampa, en un ángulo de 90 grados, lo que impedía que los elefantes tomaran carrera y la derribaran. Además, la puerta tiene unos puntiagudos pinchos de hierro que evitaban que la cabeza de los elefantes pudiera ejercer presión.

Palanquín

Palanquín

Mehrangarh es el fuerte que más me ha gustado de todo Rajastán, no solo por sus espectaculares palacios y salas dentro del recinto, sino porque es el mejor cuidado y mantenido, y con la entrada tienes un audio tour en 9 idiomas, incluído perfecto castellano con acento porteño.

Antes de llegar al palacio propiamente dicho hay que pasar por siete puertas fortificadas, que nos llevan a las cámaras reales y la armería.

Empuñadura de espada

Empuñadura de espada

Los palacios compiten en belleza, con variadas ornamentaciones.

Los más destacados son Phool Mahal (Palacio de las Flores), con sus preciosos murales pintados, Moti Mahal (Palacio de la Perla) con el Shringar Chowk (Trono de Coronación), con reposabrazos en forma de pavo real y elefantes labrados, el Sheesh Mahal (Palacio de los Espejos), el Sileh Khana y el Daulat Khana.

Detalle de cúpulas

Detalle de cúpulas

Este último alberga la colección familiar, con miniaturas Rajput, pinturas y objetos variados.

Estaban instalando un aula multimedia en el recinto del palacio, y el audio tour te iba explicando no sólo las características del palacio, sino que lo alternaba con relatos de viva voz del marajá y su familia, y recreaciones históricas de eventos importantes.

La narración te llevaba realmente a imaginar el esplendor, y también el horror durante las batallas y asedios, que vivieron los moradores del fuerte.

Los rickshaw al acecho del turista

Los rickshaw al acecho del turista

Mi siguiente destino fue Udaipur, la ciudad más romántica de Rajastán, una cualidad que no pude apreciar porque viajar sólo tiene sus inconvenientes.

Fue construída en las orillas del lago Pichola y es un oasis de placidez en su zona más turística, ya que casi no parece India. El resto de la ciudad es igual que todas en la India, un tráfico infernal, el omnipresente claxon, y las vacas campan a sus anchas.

Precioso salón en Mehrangarh

Precioso salón en Mehrangarh

Los rickshaw están aparcados detrás de una línea amarilla esperando al cliente sin atosigarte, los comerciantes te saludan pero no te piden que pases a su tienda, el tráfico es mínimo, está muy limpia y hasta las vacas y sus correspondientes boñigas gigantes han desaparecido misteriosamente.

Más que una ciudad parece un decorado, y de hecho lo fue, ya que en ella se rodaron bastante escenas de Octopussy, la película de James Bond de 1983, con Roger Moore, que utilizó los diversos palacios reales, principalmente el que está virtualmente flotando sobre el lago, y que hoy es un hotel de super lujo, el Lake Palace, gestionado por la cadena Taj.

Niño músico en Mehrangarh

Niño músico en Mehrangarh

Las barcas que hacen recorridos por el lago, ya sea a pedales autopropulsadas o a motor, no paran en el Lake Palace, al que sólo puedes acceder si estás hospedado o vas a comer o cenar, a precio de marajá, en uno de sus tres restaurantes.

El Lake Palace fue construido en 1754 en la isla Jagniwas como residencia de verano del maharajá Jagat Singh II.

El lago Pichola en Udaipur

El lago Pichola en Udaipur

Enfrente, en tierra firme, se yergue la impresionante mole del City Palace, cuya visita me decepcionó bastante, porque más bien parece un almacén que un museo.

Udaipur se ha puesto de moda como ciudad para celebrar bodas de mucho postín, y el día que visité el palacio estaban desmontando los decorados, que así se pueden llamar, de una boda realizada el día anterior, para unos 300 invitados, que según la rumorología había costado, entre la boda y alojamiento, 10 millones de dólares.

El palacio Real

El palacio Real

Me parece un poco exagerado, porque la habitación en el Lake Palace “sólo” cuesta 1.000 dólares.

Detrás de este barniz de lujo y romanticismo, la realidad es que la popularidad de Udaipur le va a resultar cara, porque una simple mirada al lago nos enseña montones de basura y nos trae olores poco románticos, ya que en cada espacio libre han construido hoteles de hasta 6 plantas, algo poco habitual en India.

Atardecer en Udaipur

Atardecer en Udaipur

Así que sólo recomiendo Udaipur a aquellas parejas que no hagan otra cosa que mirarse a los ojos, y que no sigan una de mis frases favoritas de Antoine de Saint Exupery, “Amar no es mirarse a los ojos, sino mirar juntos en una misma dirección”.

Lo que sí encontré fue gente interesante en Udaipur, concretamente una pareja de española y peruano, Begoña y César, que son la otra cara de la moneda a esa búsqueda errática de la espiritualidad que mencionaba en el diario anterior, ya que están en un proceso muy interesante de investigación de la escrituras sagradas indias.

El Hotel Lake Palace

El Hotel Lake Palace

Cansados de entrevistarse con un montón de gente, se supone que sabia pero que hacía interpretaciones extrañas de los libros, se dedican a profundizar en los textos originales de los Vedas, los libros más antiguos de la India con más de 5.000 años, divididos en 4 partes, Rig Veda, Sama veda, Yajur Veda y Atharva Veda.

Veda significa conocimiento en sánscrito, y estoy seguro de que el camino emprendido les llevará muy lejos. Yo prefiero el del verso de Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, y seguir mi propia senda, aunque sea zigzagueante.

Baño en el ghat de Udaipur

Baño en el ghat de Udaipur

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¡¡ Hasta Pronto !!

Carlos

Desde Junagadh, Gujarat, 11 de febrero de 2007

Asia India Rajastan Jodhpur