Después de haberos contado que la pega de Milford Sound era que había mucho ruido, he recibido una compensación inesperada, porque en Doubtful Sound he “escuchado el silencio”; hay pocos lugares en el mundo y momentos en la vida donde puedes sentir esa sensación de paz absoluta que te produce estar en un lugar en el que el silencio es total, tanto que casi asusta.

Amanecer en Te Anau

Amanecer en Te Anau

Estamos tan acostumbrados al ruido, que su ausencia nos aconjoga, y cuando vamos al campo, siempre hay algún sonido alrededor, ya sea el viento, los pájaros, el agua o el dominguero de turno con el estéreo.

En Doubtful Sound, un fiordo situado en la costa suroeste de Nueva Zelanda, pude disfrutar el silencio durante varios minutos en el barco que lo recorría, a pesar de que no estaba sólo, pero todo el mundo estaba tan impresionado por la paz que se respiraba, que no decían ni “pío”.

Fue el broche de oro de 2 días en los fiordos, el lugar que más me ha impresionado en mi viaje por Nueva Zelanda. Os aconsejo que vengais por aquí antes de que se haga tan popular como Milford Sound, desde luego lo merece, al menos a mí me ha gustado bastante más.

Llegar hasta Doubtful Sound tampoco es sencillo; desde Queenstown hay que tomar un bus, un barco, otro bus, y finalmente el barco que recorre el fiordo.

Doubtful, místico entre la niebla

Doubtful, místico entre la niebla

Yo me alojé en Te Anau, lo que me ahorró 2 horas de bus y me permitió disfrutar del lago Te Anau, el segundo más grande de Nueva Zelanda, después del lago Taupo en la isla norte, y el más profundo, con 315 metros de media y 430 m. en su punto más profundo.

A sólo media hora de Te Anau se encuentra el lago Manapouri, que hay que atravesar; en el otro lado, varias torres de alta tensión afean el terreno, pero al menos es casi lo único visible de la central hidroeléctrica que construyeron en esta zona en los años 60.

Por la presión de los grupos ecologistas se escogió la solución que ofrecía menor impacto visual, que era horadar la montaña, más de 2 km. de carretera cuesta abajo, hasta llegar a la sala de turbinas, grande como un campo de fútbol, que genera la electricidad gracias a la caída del agua desde cientos de metros de desnivel por varias tuberías de gran capacidad.

Esta electricidad se usa sobre todo para alimentar un factoría de aluminio que se encuentra a unos 100 km.

Altas montañas bordean el fiordo

Altas montañas bordean el fiordo

La carretera que lleva desde la central a Doubtful Sound fue construida para acarrear las miles de toneladas de material necesario para la construcción de la central, y es la carretera más empinada del mundo, con una subida que a los autobuses les obliga a renquear, hasta llegar al Wilmot Pass, a 670 m; desde allí el descenso es no menos vertiginoso hasta el fiordo.

La niebla de la mañana le da un toque místico al lugar, rodeado de un bosque lluvioso impenetrable; a medida que descendemos, la niebla se despeja, y mágicamente aparece Doubtful Sound; es el segundo fiordo más largo de los 14 principales que tiene Fiorland, después de Dusky Sound, y tiene 40 km. de largo, con 3 ramificaciones, llamadas First, Crooked y Hall; en First fue donde escuchamos el silencio, el barco penetró por un estrecho paso hasta que llegamos a una bahía rodeados de montañas, y fue como atravesar a otra dimensión, porque el silencio era total. Su área es 10 veces la de Milford Sound.

Pasando un frío polar

Pasando un frío polar

El crucero dura unas 3 horas, y a pesar de que iba abrigado hasta las cejas, pasé un frío polar, ya que era tal la belleza del lugar, que no podía entrar en el cálido salón para verla cómodamente sentado en un sillón, tenía la necesidad física de sentir penetrar en mi cuerpo toda esa naturaleza salvaje.

El momento álgido fue cuando paramos motores después de entrar en una de las ramificaciones del fiordo, y rodeados de un anfiteatro de montañas y árboles colgados de manera inverosimil de las laderas, pudimos “escuchar el silencio” durante varios minutos.

Reflejos en el fiordo

Reflejos en el fiordo

Otro momento mágico fue cuando avistamos una manada de delfines bottlenose que nadaban tranquilamente en la bahía; el capitán puso motores a toda marcha, y el efecto fue instantáneo, los delfines aceleraron y empezaron a saltar por las 4 esquinas del barco, adelantándonos sin dificultad como diciendo “mucho ruído y pocas nueces”.

Incluso los delfines bebés, de menos de 1 metro de largo, nadaban más rápidos que nosotros; después de 5 minutos de “Ohhhhhhhhhs”, “Ahhhhhhhs” a cada salto cada vez más espectacular, viendo que nuestro barco no daba mucho juego, volvieron a su tranquilidad; tan emocionado estaba que me olvidé de usar la cámara; por suerte, en nuestro retorno desde la desembocadura del fiordo, nos dieron la segunda parte del espectáculo.

En nuestro recorrido también vimos focas Fur y pinguinos azules, el más pequeño del mundo con sólo 40 cm. de largo; el pinguino cresteado, uno de los más raros del mundo sólo viene a anidar entre Julio y Noviembre.

Cuando llegamos a la desembocadura del fiordo, observo en el mapa que varios de los nombres son españoles, como Bouza Island (gallego sin lugar a dudas), Febrero Point y Marcaciones Point; fueron dados por Alejandro Malaspina es su expedición de 1793.

Como en Milford Sound, el agua está muy fría, solo 10 grados, y la profundidad máxima alcanza los 430 metros; hay una reserva marina en el canal Awaatu, muy popular para el buceo, ya que a 30 m. de profundidad encuentras especies que normalmente sólo se ven en aguas profundas. Aparte de nuestro catamarán, el único que hace recorridos turísticos por el fiordo (en verano hay un barco de vela en el que puedes pasar la noche, tiene que ser increíble poder dormir en este lugar mágico, ¡¡ habrá que volver !!), los únicos barcos que había en la bahía eran pequeños barcos pesqueros que salen temprano en la mañana para surtirse fácilmente de los pescados y mariscos que pueblan esta zona.

Cascadas en el fiordo

Cascadas en el fiordo

Es tanta la belleza de Doubtful que me resulta imposible describirla; los que habeis visto “El señor de los Anillos” lo entendereis cuando os diga que aquí se rodaron las escenas del viaje en canoa de Frodo desde Lothlorien.

Yo lei por primera vez el Señor de los Anillos a los 15 años, y desde entonces pertenezco a la “Comunidad del aanillo”; es curioso que el destino haya elegido Nueva Zelanda, uno de los países por los que siempre he sentido fascinación, como marco incomparable (frase hecha donde las haya, pero perfectamente adecuada en este caso) para rodar las 3 partes de la aventura de Frodo Bolsón en su viaje épico.

Cuando estrenen la segunda y tercera parte, disfrutaré el doble cuando reconozca lugares en los que haya estado en mi viaje menos peligroso pero no menos iniciático por la “Tierra de la larga nube blanca”.

En este enlace podéis ver todas las fotos del viaje de 6 meses en 2002 por Australia y Nueva Zelanda.

¡¡ Hasta Pronto !!

Desde Kaikoura, Nueva Zelanda, mayo 2002

Australia&Nueva Zelanda