Chiclayo, el Señor de Sipán y Túcume

Un cómodo autobus cama nocturno recorre los 757 km entre Lima y Chiclayo en 11 horas (podría ser más rápido, pero para evitar accidentes la ley les obliga a un mínimo de horas) y me deja a primera hora de la mañana en la bulliciosa vía Bolognesi; de allí la intuición me lleva directamente a la Plaza de Armas, y me alojo en el esplendoroso edificio (el interior probablemente lo fue en tiempos pretéritos) del Hotel Royal, donde consigo una habitación con baño privado por 6€. Chiclayo es la ciudad comercial del norte de Perú, y está rodeada de “piladoras” de arroz.

El Hostal Royal

El Hostal Royal

Además del Hotel Royal, destacan en la plaza el edificio de la municipalidad y la Catedral de Chiclayo, de estilo neoclásico, construída en 1869. La iglesia tiene tres naves y destaca la imagen tallada en madera del Cristo Pobre.

El resto de la plaza está compuesto de edificios más modernos, y un jardín bastante cuidado en el centro, que además tiene todavía el belén de reyes; es bastante habitual en Latinoamérica que tarden meses en quitar los adornos navideños.

El Museo Tumbas de Sipán en Lambayeque

El Museo Tumbas de Sipán en Lambayeque

Muchas veces he escrito sobre la eficiencia y economía de los sistemas de transporte en los países donde tener un coche es un lujo; Perú no es una excepción, levantas un brazo para rascarte y paran 10 taxis, además siempre que identifican un turista, tocan el claxon o uno secundario que suena como un silbido.

No sé cuantos miles de veces me habrán silbado en los 10 días que llevo en Perú, menos mal que mi ego está domesticado. El sistema se completa con las moto taxi, que sólo cuestan un sol, y las combi, que salen continuamente a las localidades de cercanías y acomodan entre 10 y 20 personas (bueno, a veces “incomodan” más).

Delante del museo

Delante del museo

Mi primer objetivo era el museo de las tumbas del Señor de Sipán, ya que en 1998 había visto una exposición en el museo de la Nación de Lima y me había fascinado la historia de las tumbas halladas en Sipán, cerca de Chiclayo, en fecha tan reciente como 1987, y que fueron salvadas milagrosamente del saqueo total por la rápida intervención de las autoridades, que recuperaron posteriormente 23 objetos de oro, algunos de ellos ya estaban en EE.UU.

En moto taxi

En moto taxi

El arqueólogo peruano Walter Alva fue responsable de los trabajos de excavación, y su minucioso trabajo se vio recompensado con el descubrimiento de las impresionantes tumbas del señor de Sipán, el Viejo Señor de Sipán y el sacerdote, acompañados de animales, seres humanos, guardianes, cientos de vasijas y sus atuendos llevaban numerosas piezas de oro y plata, de exquisita belleza artística, adornadas con turquesas y otras piedras preciosas. La revista Times la nombró “La Dorada Maravilla”, y National Geographic publicó un artículo titulado “Descubriendo la Tumba más rica del nuevo mundo”. La web del INC merece también una visita, ya que se pueden visualizar todos los componentes encontrados en las tumbas.

La iglesia de Lambayeque

La iglesia de Lambayeque

El museo se encuentra en Lambayeque, a 15 km de Chiclayo, y se inauguró a finales del 2002, es un museo muy moderno y didáctico, en forma de pirámide en la que penetras por la parte superior y vas descendiendo sumergiéndote en la cultura mochica ayudado con una luz tenue que te aisla mientras te maravillas de la sofisticación tecnológica alcanzada hace 1700 años, que permitió a los mochichas soldar oro y recubrir el cobre con oro, todo ello plasmado en unas joyas espectaculares, como un collar de 12 arañas de oro macizo.

Joya Extraordinaria

Joya Extraordinaria

La pirámide truncada del edificio está formada por cinco prismas que se sustentan mediante planos inclinados y cada prisma lleva una réplica de los estandartes encontrados en la Tumba del Señor de Sipán; sus colores rojo y amarillo recuerdan los colores ocre que usaban los Mochicas en su decoración.

Está prevista una exposición en España en abril de 2004, si tenéis la oportunidad no os perdais la posibilidad de ver esta cultura apasionante.

No se puede tomar fotos en el museo para preservar los productos delicados, la que veis aquí están tomadas de la web oficial de Sipán.

Cartel a la entrada de la catedral

Cartel a la entrada de la catedral

Al emerger de la tumba y el ambiente climatizado, el duro sol del mediodia parece todavía más inclemente, y antes de regresar a Chiclayo, decido tomar un almuerzo de sopa de res y mondongo, que me dejan al borde del K.O.

Lambayeque es conocida como “Cuna de la Libertad en el Perú”, pues allí se dio el primer pronunciamiento de la independencia del país, el 27 de diciembre de 1820. El regreso en la combi a Chiclayo supuso un esfuerzo enorme para no quedarme dormido.

Niños desnudos camino de Túcume

Niños desnudos camino de Túcume

En Chiclayo las colas son permanentes, en las oficinas estatales, hospitales, Teléfonica, e incluso en el edificio del RENICE (Registro Nacional de Identidad y Censo) la gente pasa la noche durmiendo en cartones delante de sus puertas. Intenté visitar la catedral pero no pude entrar porque no dejan pasar a la gente en pantalones cortos, aunque las mujeres sí pueden entrar con falda, supongo que no con minifalda.

Al día siguiente mi objetivo era el complejo arqueológico de Túcume, también conocido como el Valle de las Pirámides. Tiene una extensión de 220 hectáreas y se encuentra rodeado de fértiles campos de cultivo. Allí se encuentra una montaña sagrada conocida como Cerro La Raya o Cerro Purgatorio y el edificio de adobe más grande de América, la Huaca Larga.

Vista de las ruinas desde el mirador

Vista de las ruinas desde el mirador

Sus 26 edificios, cuya construcción empezó a fines del siglo X, cumplían funciones rituales y de vivienda, y fue conquistada sucesivamente por los Chimú (1.375), los Incas (1.470) y los españoles (1.532).

Túcume se encuentra a 30 km y media hora en combi desde Chiclayo. Las ruinas están a 2 km del el pueblo sin una sombra, vale la pena coger un moto taxi, yo caminé y cuando vi a unos niños desnudos en una acequia bañándose me dieron ganas de meterme, pero no lo hice por eso de que pensaran que mis intenciones no eran decentes.

Variedad de aves en Túcume

Variedad de aves en Túcume

Supongo que dentro de los edificios de adobe estarían frescos pero ahora la visita en verano es una tortura, ya que la única sombra es un pequeño cobertizo de paja al llegar al segundo mirador situado en la montaña, y en el camino de regreso un pequeño bosque de algarrobos que está lleno de pájaros, supongo que también protegiéndose del sol.

Al llegar a Chiclayo en la combi, en su extrarradio, sufrí el primer intento de robo en estos 4 años de vagamundos y en los 25 que llevo viajando, pero mi buena estrella no me abandonó, y mi cámara Olympus, atada a mi cinturón, resistió el tirón del “pericote” o “pirañita”, que es como llaman por aquí a los ladrones.

Hermosos valles camino de Cajamarca

Hermosos valles camino de Cajamarca

Las 6 horas en autobús de Chiclayo a Cajamarca es uno de los recorridos más bonitos que he hecho en mi vida, ya que comienzas a nivel del mar, y poco a poco vas subiendo a través de valles, rodeando montañas, cruzando ríos que riegan terrazas de arroz, bordeas un impresionante pantano con aguas color verde turques.

Al llegar por encima de los 2.500 metros nos metimos en una espesa niebla que parecía nos llevaba directamente al cielo, hasta que entre los jirones alcanzamos los 2.700 metros de altura y vimos la espléndida ciudad de Cajamarca, Patrimonio de la Humanidad, pero esa es otra historia que os será contada otro día.

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¡¡ Hasta Pronto !!

 

Desde Chiclayo, 9 de enero de 2004

Vagamundos 2004. Perú. Chiclayo y Tucume