Malasia, Mil Sabores

El contraste de Malasia con su vecina del norte, Tailandia, es enorme y lo comprobé en cuanto llegué a la frontera, porque la agente de aduanas que me atendió era musulmana y llevaba la cabeza cubierta con un pañuelo.

El islam es la religión oficial de Malasia, aunque hay libertad de culto, pero es mucho más relajado que en otros países; las mujeres llevan unos vestidos muy coloristas, van maquilladas, y pueden conducir coches y hasta autobuses públicos y trenes (el hasta lo digo porque en países como Arabia Saudita no pueden conducir ningún tipo de vehículo); además se las ve en todo tipo de trabajos.

malasia

Donde si se aprecia que es un país musulmán es en las relaciones personales, ya que no es corriente que muestren afecto en público, son tímidas y cuando se sientan al lado de un hombre en el transporte público, como me ha pasado a mí, se colocan al borde del asiento (a lo peor es que olía mal y yo sin enterarme).

También se nota que es un país musulmán en que en muchos restaurantes no sirven alcohol, y los precios son el triple que en Tailandia (cerveceros, pensarlo antes de venir a Malasia, o tomaros un tiempo de abstinencia alcohólica).

El otro contraste con Tailandia es la diversidad racial de Malasia, ocasionada por su historia colonial. En el S. XV el almirante chino Cheng Ho llegó a Melaka, la ciudad más prospera de la península malaya, y les prometió protección frente a los siameses (thais).

En cambio, la invasión vino desde mucho más lejos, concretamente desde Portugal, que buscaba puertos para proteger sus rutas comerciales. En 1511 se instalaron, pero no por mucho tiempo, porque los holandeses, con el mismo objetivo, se apoderaron de Melaka en 1641.

En 1795 llegaron los ingleses, al mando de James Brooke, llamado el rajá blanco, y no sólo se instalaron en la costa, sino que expandieron sus dominios al interior, ya que se encontraron minas de estaño.

Malasia fue también el lugar que los ingleses eligieron para plantar las semillas de seringueira sacadas de contrabando de Brasil en 1873 por Henry Wickham. De la seringueira se saca el látex que sirve para fabricar el caucho, lo que había hecho a Manaus inmensamente rico como os contaba hace justamente un año en el diario sobre el Amazonas.

Atravesaron el Oceano Atlántico, las desembarcaron en Liverpool y las llevaron a los jardines botánicos en Londres, donde fueron plantadas en el ambiente más parecido posible al trópico.

Una vez arraigaron, fueron llevadas a Malasia, con unas condiciones parecidas a las del Amazonas, y 40 años más tarde el monopolio del caucho terminó para Manaos y con él muchos delirios de grandeza de esta ciudad que soñó con que Caruso inauguraría su teatro de la ópera, todavía hoy uno de los más lujosos del mundo.

El clima en Malasia se puede decir que es a veces cálido y húmedo, y otras húmedo y cálido. La época de lluvias termina en Marzo, y su temporada alta es entre Mayo y Setiembre.

Regresando a Malasia, la necesidad de mano de obra para las minas y el caucho hizo que los ingleses trajeran ingente mano de obra de India, también colonia inglesa en la época, y de China, lo que cambió para siempre la estructura racial y social de Malasia.

En 1957 Malaya obtuvo la independencia, pero siguieron varios años de caos, hasta que en 1963, con el norte de Borneo y Singapur, se creó Malasia. Singapur fue expulsada posteriormente del recién creado país.

Se puede decir que los malayos controlan la política, los chinos la mayor parte de los negocios, y los indios parte del comercio. Los aborígenes de Malasia, ya sean de la península o los insulares de Borneo, son por naturaleza más relajados y menos “hombres de negocios”.

Para los que nos gusta la multiculturalidad (en realidad lo que me gusta es la interculturalidad, pero eso suele ser más difícil de conseguir), Malasia es el paraíso.

En 100 metros puedes encontrar un templo budista, otro taoista, una mezquita y un templo hinduista. En la comida igual, en la misma calle te encuentras un restaurante indio, otro chino, otro tailandés y uno malayo, y algunos incluso ya empiezan a hacer cocina creativa fusionando los diferentes estilos.

Materia prima no les falta, las frutas, vegetales y casi todo lo que he probado aquí son absolutamente deliciosos.

Otro contraste en Malasia es el que existe entre ciudades futuristas como Kuala Lumpur, con las que fueron hasta hace poco las torres más altas del mundo, las Petronas, el objetivo del país de pasar de nación en desarrollo a nación industrializada en el 2020, y la vida tranquila de sus habitantes.

Es como si hubieras cogido Tailandia, con su visión de los negocios y lo hubieras mezclado con Laos, donde no se inmutan por nada. La red de carreteras es muy buena, y la de tren también, pero luego encuentras lugares con un potencial turístico enorme, como las islas Perhentian, que los tailandeses ya habrían convertido en un resort de lujo para buceadores, y en cambio no hay electricidad ni teléfonos (bueno, generadores y móviles sí), y el alojamiento es en cabañas por las que pagas 5$.

El buceo es de los mejores que he hecho nunca, pero nadie se apresura por nada, y el deporte favorito de los locales es jugar al volley playa en cuanto llega la tarde. Me alegra que existan lugares así todavía. ¿Por cuánto tiempo?. Seguro que no mucho.

Borneo es uno de esos nombres míticos que despierta la imaginación de todo viajero. La parte de Borneo que corresponde a Malasia comprende los estados de Sarawak y Sabah, con la montaña más alta del sureste asiático, el monte Kinabalu, con 4.100 metros.

Sarawak tiene trekking espectaculares, como el del Parque Nacional Gunung Mulu, y el buceo también es único.

El idioma malayo es muy curioso también, porque a diferencia de los idiomas de los países vecinos, está escrito en caracteres occidentales, eso sí, perfectamente inintilegibles, excepto aquellas palabras que han traducido fonéticamente del inglés, como polis por policía, sos cili por salsa chile, bas por bus, muzium por museo, restoran por restaurante, Kounter por taquilla, etcétera.

Como suele pasar en todos mis viajes, el caracol se ha entretenido mucho en otros países y hasta 6 meses se acaban, así que dejaré para próximas etapas asiáticas la visita a estos lugares, que merece ser pausada.

Si quieres saber más sobre la historia de Malasia, consulta Wikipedia, y Lonely Planet o la web oficial (en inglés) de Tourism Malaysia para viajar por el país.

Si quieres leer sobre Malasia, te recomendamos el artículo de Luis Pancorbo para Viajes El Mundo y los libros:

Lord Jim de Joseph Conrad, una de las varias novelas que ambientó en Malasia.

Somerset Maugham escribió Historias Malayas, que no está traducido al español (título original Borneo stories o Malaysian stories).

Emilio Salgari publicó varias novelas del famoso pirata Sandokán, que sin duda estimularon mi imaginación de niño para algún día venir por estas tierras.

Si quieres ver todas las fotos del viaje de Vagamundos 2005 de 6 meses por China, Vietnam, Camboya, Tailandia, Laos, Malasia, Brunei, y Filipinas, haz clic aquí.

¡¡ Hasta Pronto !!

Carlos, desde Kuala Lumpur, 20 de Mayo de 2005