Aunque Beijing no me pareció una ciudad tan atractiva como Shanghai, es una parada obligatoria en cualquier visita a China, no sólo por ser la capital del país, sino por la cantidad de tesoros que alberga, ya que en la ciudad y sus alrededores hay hasta 6 lugares Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

El monumento a los Héroes en Tianammen

El monumento a los Héroes en Tianammen

Además de la Gran Muralla, el Palacio Imperial o Ciudad Prohibida, como se llamaba antes, el Palacio de Verano y el Templo del Cielo nos dan una idea del poder absoluto de los emperadores en China y su pasión por el gigantismo.

Mao en la entrada de la Ciudad Imperial

Mao en la entrada de la Ciudad Imperial

El lugar que no pude visitar fue las tumbas imperiales de las dinastías Ming, cerca de Beijing.

El sexto lugar Patrimonio de la Humanidad no tiene nada que ver con los emperadores, ya que es un sitio arqueológico, el llamado Hombre de Beijing, en Zhoukoudian, a 42 km. de Beijing, donde fueron encontrados en 1920 varios homínidos que datan más de 600.000 años.

La casualidad hizo que visitara Tiananmen y el Palacio Imperial el 4 de junio, día de mi cumpleaños y aniversario de la matanza realizada por los militares chinos en 1989 con los estudiantes que llevaban acampados más de un mes pidiendo democracia para China.

Paradójicamente, Tianammen significa Paz Celestial, y al cielo los enviaron. Hoy es un símbolo de la Libertad frente a la represión de los gobiernos autoritarios.

Por supuesto no había ningún tipo de conmemoración del evento. Tiananmen se llena todos los días para la ceremonia de arriado de la enorme bandera china de la plaza, frente al palacio imperial, y si alguien se acordó de los estudiantes, no lo expresó públicamente.

La Ciudad Imperial

La Ciudad Imperial

Tiananmen es la plaza más grande del mundo, con más de 400.000 m2, y personalmente pienso que una de las más feas, si exceptuamos las antiguas puertas de la ciudad que están en su lado sur.

El mausoleo de Mao, al que llamaré para abreviar Mao-soleo, es un enorme edificio construido para impresionar, tan frío en su arquitectura exterior como la temperatura interior necesaria para preservar la momia de Mao en buen estado.

La Ciudad Imperial. Techos

La Ciudad Imperial. Techos

Ya en el centro de la plaza, otro adefesio es el monumento a los Héroes de la Patria, y en los flancos este y oeste hay dos enormes edificios casi simétricos e igual de feos, que albergan el Congreso del Pueblo, en el oeste, y los museos de la Historia China y de la Historia de la Revolución China, en el este.

Pero sin duda lo más feo de la plaza son las enormes farolas que la pueblan, de anti-diseño, doradas y de múltiples brazos, cual pulpos luminosos, que luego vi en otros lugares de Beijing y China.

El lado norte de la plaza lo ocupa la entrada a la Ciudad Prohibida, con un enorme retrato de Mao que sirve para una típica foto, la del guardia tieso como un palo, con sus manos enguantadas, y Mao al fondo controlando que nadie se desmande.

No sé si fue por el número de turistas, por las obras, por la comercialización descarada, o por lo mal organizada que está la visita, pero el Palacio Imperial no me gustó nada.

La Ciudad Imperial. Trono

La Ciudad Imperial. Trono

Encontrar un café Starbucks en su interior me hizo pensar en la ironía de tomar café del tercer mundo vendido a precios del primero en un establecimiento símbolo del capitalismo americano, dentro de un palacio imperial gestionado por un gobierno teóricamente comunista. ¡Eso se llama Globalización!.

Si Tianammen es grande, el Palacio Imperial lo es más, con 700.000 m2, pero como no se podía entrar en ningún edificio por la obras, la visita fue rápida.

La Ciudad Imperial. León Ming

La Ciudad Imperial. León Ming

Según la leyenda tiene 9.999 habitaciones y salas, que suman 150.000 m2 construídos.

La muralla que rodea el palacio tiene 10 metros de alto, a lo que hay que añadir un foso de 52 metros de ancho.

Estaba claro que la proximidad al pueblo no era una de las virtudes de los emperadores.

Los nombres de los palacios son pura poesía.

Esta es una pequeña selección: el Palacio de la Armonía Suprema, el Palacio de la Armonía Central, el Palacio de la Armonía Preservada, el Palacio de la Gloria Literaria, el Palacio del Valor Militar, el Palacio de la Pureza Celestial, el Palacio de las Relaciones Celestiales y Terrenales, y finalmente el Palacio de la Tranquilidad Terrenal.

En todo caso, la Tranquilidad brillaba por su ausencia, ya que para ver el interior de las salas tenías que agolparte en las puertas, que estaban cerradas, haciendo visera con las manos en los ojos para ver a través de los cristales, mientras varios chinos se te colaban por cualquier resquicio, y en el momento que querías hacer una foto siempre había uno que se metía delante o tropezaba contigo.

La Ciudad Imperial. Viga

La Ciudad Imperial. Viga

Habría sido muy fácil poner unas cuerdas para organizar una cola ordenada, pero las palabras chino y cola son claramente antitéticas por mi experiencia en este país.

Los carteles, en chino e inglés, explicando la historia y significado de los nombres de los palacios, según pone literalmente, no “hubieran sido posibles sin la colaboración de American Express”. Otra ironía.

Palacio de Verano. Jugando a emperadores emperatrices

Palacio de Verano. Jugando a emperadores emperatrices

Lo que sí me gustó, y mucho, fue el Palacio de Verano, construído, como su propio nombre indica, para escapar de los rigores de la canícula en Beijing, en las afueras de la ciudad y en su zona noroeste, aunque ahora ya está integrado en la misma.

En 1888, la emperatriz Ci Xi reconstruyó el jardín original, llamado de “Aguas Rizadas y Limpias”, con 5 millones de liang (onzas de plata) destinados a la Marina (supongo que la excusa era que había un lago enorme y pondrían barcos en él).

Palacio de Verano. Flor de loto

Palacio de Verano. Flor de loto

El lago se llama Kunming, y junto con la Colina de la Longevidad, el lugar más emblemático del Palacio, y el resto de las construcciones, ocupa 3 millones de m2.

Los nombres aquí también se las traen: Salón de la Benevolencia y la Longevidad, Salón de las Ondas de Jade, Salón de la Alegría y la Larga Vida, Salón de las Nubes Desplazantes, Pabellón de la Fragancia de Buda, Mar de la Sabiduría, el Pabellón Conocedor de la Primavera y mi favorito, la Sala para Escuchar a las Oropéndolas.

Palacio de Verano. Lago

Palacio de Verano. Lago

El templo del Cielo está en plena obra de restauración y no se puede visitar, así que sólo paseé por los jardines.

Era el lugar donde los emperadores de las dinastías Ming y Qing ofrecían sacrificios al Cielo y oraban para pedir buenas cosechas.

Fue construído en el año 1420 y ocupa casi 4 veces el tamaño del Palacio Imperial.

Palacio de Verano. Pagoda en la Colina de la Longevidad

Palacio de Verano. Pagoda en la Colina de la Longevidad

El Templo de las Rogativas por Buenas Cosechas es un templo redondo con triple tejado de cerámica vidriada azul y una bola dorada en la cúpula bastante kitch.

Aunque no está muy cerca de Beijing, recomiendo visitar la Villa de Verano de Montaña en Chengde, mi lugar preferido entre todas las construcciones imperiales.

Palacio de Verano. Detalle tejados

Palacio de Verano. Detalle tejados

A 4 horas de Beijing en tren, el viaje pasa en un suspiro porque el recorrido es precioso y atraviesa verdes valles, ríos y gargantas profundas.

Es el lugar más caro que visité en China, 9€, y debe ser por algo, probablemente porque cobran por m2, y con 50 millones de m2 es el número 1.

Los jardines en sí ocupan “sólo” 5 millones.

Palacio de Verano. Barca de piedra

Palacio de Verano. Barca de piedra

Está en la provincia de Hebei, al norte de Beijing, y es donde el emperador de la Corte Qing pasaba el verano.

Fue construído entre 1703 y 1792. Tiene más de 100 edificios y es la obra imperial más grande de China.

Como su propio nombre indica está construído en una zona de montaña, muy hermosa, de verdes colinas y ríos serpenteantes, además del omnipresente lago de todos los jardines chinos.

Chengde. Entrada

Chengde. Entrada

Los palacios, que ocupan un área de 100.000 m2, son 4:

El Palacio Principal, el Estudio de la Garza, el Wanhe Songfeng y el Palacio del Este.

Los jardines se dividen en 3 áreas:

El Lago, el Llano y las Montañas, con innumerables senderos para perderse entre ellos y por donde abundan los ciervos, las ardillas, y algunos senderos suben a colinas con templetes en sus cumbres, desde donde puedes entrever la inabarcabilidad de la zona.

Chengde. Orquídea

Chengde. Orquídea

Hay jardines de orquídeas, rosales y otras flores que no conozco, además de espléndidos jardines de bonsais.

Me quedó por visitar el conjunto de ocho templos exteriores, construidos entre 1713, reinado Kangxi y 1780, reinado Qianlong, nombrados también Patrimonio de la Humanidad.

De estilo Han, la etnia mayoritaria en China, estos templos también reflejan lo mejor de la arquitectura mongol, tibetana y uigur.

Chengde. Barcas en el lago

Chengde. Barcas en el lago

En el Salón Bodhisattva del Templo Puning hay una estatua de esta diosa con 1.000 brazos y 1.000 ojos, de 22,33 metros de altura y 110 toneladas, la más grande y alta del mundo en madera.

El Templo de la Secta Putuo es una copia a menor escala del Palacio Potala de Lhasa, la capital del Tíbet, y es conocido como el Palacio Potala Menor.

Chengde. Venado

Chengde. Venado

Regresando a Beijing, a veces “los árboles no nos dejan ver el bosque”, y mucha gente visita monumentos, palacios y museos, y deja de lado los preciosos y enormes parques de la ciudad, en los que hay que pagar la “exorbitante” cantidad de 20 céntimos de euro por entrar. Yo visité los de Taoranting y Beiahi.

Otra recomendación es que no se puede uno ir de China sin ver un teatro acrobático, donde, aparte de los sempiternos platos chinos, ves a niños y no tan niños hacer contorsiones y acrobacias imposibles, con un vestuario, decorados e iluminación bastante kitchs, que todavía lo hacen más encantador.

Desde el tren de Chengde a Beijing

Desde el tren de Chengde a Beijing

Para los amantes de las compras, algo que no es mi fuerte, son recomendables el mercado de las pulgas (tipo rastro), el mercado Ruso, la calle de los anticuarios, y el inefable mercado de la Seda.

Ha perdido parte de su encanto ahora que está en un edificio de 4 plantas con aire acondicionado en vez de en la calle, pero te puedes comprar maletas y bolsos Louis Vuitton, zapatos Prada, relojes Rolex, ropa de montaña North Face, modelitos Armani y D$G por unos pocos yuanes, y productos tradicionales chinos como seda, kimonos y sombrillas algo más auténticos pero también baratos.

Parques de Beijing

Parques de Beijing

Yo piqué con una chaqueta North Face Gore-Tex windstopper de alta montaña último modelo, con forro polar incluído, que me costó la “friolera” de 12€, aunque no pienso usarla en montaña porque estoy seguro de que la “friolera” sería inevitable y la impermeabilidad más que dudosa.

También puedes completar tu videoteca de DVDs, eso sí, en versiones originales con subtítulos en chino, ya que el precio de una copia idéntica, serigrafiada, con su estuche y los créditos de la película, cuesta 50 céntimos de euro.

Teatro acrobático de Beijing

Teatro acrobático de Beijing

La única película española que vi fue “Mal adentlo”.

La colección completa de 10 años de Friends en 12 DVDs costaba 5€.

Si quieres saber más sobre Beijing, visita Wikipedia, China Hoy o China Viva, y para saber más sobre Chengde, visita China Viva.

Si quieres ver todas las fotos del viaje de Vagamundos 2005 de 6 meses por China, Vietnam, Camboya, Tailandia, Laos, Malasia, Brunei, y Filipinas, haz clic aquí y si quieres ver sólo las fotos de China haz clic aquí.

¡¡ Hasta Pronto !!

Carlos

Desde La Coruña, España, 6 de Julio de 2005

Vagamundos 2005. China. Chengde