El Mundo es un libro…

El mundo es un libro

El mundo es un libro…

…Y el que no viaja lee sólo una página, decía San Agustín. Como es ya casi tradición, el último diario de esta etapa de “La vuelta al mundo en 80 cybercafés” está compuesto de retales, de frases que se plantaron en mí y con el tiempo, a veces corto, a veces largo, han germinado para convertirse en referencias vitales de este proyecto de vida que es vagamundos. También, como es habitual, este diario cede el testigo a la nueva etapa y diseño de la web, que ha sufrido grandes cambios gracias a vuestras sugerencias.

Han pasado ya 2 años desde que tomé la decisión de “viajar para vivir” en vez de “vivir para viajar“, y cuando miro a mi alrededor, y, sobre todo, a mi interior, me siento muy feliz porque fue la decisión correcta; a pesar de lo que pensáis muchos, ni he “quemado mis naves” ni he “roto los puentes” con una vida normal. Estoy más tiempo que nunca con mi familia y amigos, sobre todo disfruto de un tiempo de calidad, no mediatizado por las prisas de la vida cotidiana y las estrechuras de un fin de semana.

Tengo presentes las enseñanzas de Séneca, que decía “Todas partes es ninguna parte. Cuando alguien pasa su vida viajando, acaba por tener muchos conocidos, pero pocos amigos“, pero también le doy la razón a Richard Bach cuando escribe “Si quieres a alguien, déjalo libre, si regresa, será tuyo, si no, nunca lo fue“, por eso las personas que de verdad me quieren, y que saben que las quiero, me apoyan en mi estilo de vida, saben que regresaré “renovado por dentro, y eso se nota por fuera”, como en el anuncio del yogur. “Nadie se da cuenta de lo hermoso que es viajar hasta que regresa a casa y apoya la cabeza en su almohada”, contaba el filósofo chino Lin Yutan, y aunque yo duermo sin almohada, sé siempre donde está mi hogar y mis raíces.

Creo en la Utopía, pero también creo que se alcanza en el día a día, y lo que me da esta nueva vida es una cucharada de utopía todas las mañanas que me permite afrontarla con optimismo. En todo caso la receta no es universal; Saramago dice que “La felicidad tiene muchos rostros. Viajar es uno de ellos“, pero reconozco que “No es cierto que todo el mundo debería viajar; hace más sabio al sabio, pero más tonto al tonto“, como decía William Hazlitt. Los viajes están mitificados, y yo tenía muy claro al empezar las experiencias previas de viajeros ilustres como Paul Theroux, que dice que “Viajar sólo tiene glamour en retrospectiva“, o Elizabeth Drew, que asegura que “Viajar, en vez de ampliar la mente, a menudo sólo alarga la conversación“, por no hablar de Al Boliska, que cree que “Volar consiste en horas de aburrimiento intercaladas con momentos de terror”.

Viajar puede ser una experiencia aburrida, solitaria y dura, muy dura, porque cuando viajas, todas las mañanas tienes que decidir qué hacer de tu vida, te faltan los asideros de una vida rutinaria en la que todo está pensado no para que seas más feliz si no para que no pienses sobre ello. El viajero de verdad camina sobre todo a su interior, y no siempre le gusta lo que encuentra. Mark Twain decía “He descubierto que no hay mejor manera de saber si alguien te gusta o no que viajar con él“, y esto es válido tanto si viajas en compañía como solo. Con respecto al objetivo de muchos viajes, que es ver lugares hermosos, Emerson escribía que “Aunque viajamos para encontrar la belleza, si no la llevamos con nosotros, no la encontraremos.”. La Belleza está en todas partes, la puedes tener en la puerta de casa, o a la vuelta de la esquina, pero si llevas las orejeras de burro, pasarás por su lado sin ni siquiera intuirla.

Viajo en busca no de aventuras si no de experiencias; Joseph Conrad descubrió, después de una vida de increíbles viajes, que lo que “Creía que era una aventura, en realidad era la vida”, y yo tengo muy claro que “la experiencia no es lo que te sucede, si no lo que haces con lo que te sucede“, como decía Huxley, y espero que el próximo viaje, que me llevará desde el lugar más frío, seco, aislado, solitario e inhabitable del mundo, la Antártida, al que probablemente sea uno de los más cálidos, calientes, acogedores y humanamente más ricos del planeta, Brasil, sea una experiencia vital única. Brasil acomete un proyecto político ilusionante que busca redistribuir de una manera más justa la inmensa riqueza del sexto país más grande del mundo. En mi recorrido pasaré, en irónicas palabras de mis amigos porteños, por el que “no sólo es el mejor país del mundo, también el más barato en este momento”.

La tercera etapa de “La vuelta al mundo en 80 cybercafés” teóricamente iba a transcurrir por Asia, pero como el vagamundos se orienta por la brújula del corazón, ha decidido regresar a Sudamérica a completar el recorrido que el lento caracol dejo a medias el año pasado, y volver a pisar tierra argentina me emociona porque sus gentes merecen todo el cariño y solidaridad de alguien que tiene claro que el sitio natural de España es con sus hermanos, y no como doberman de una política internacional que sólo puede abocar al desastre.

Ya sabéis que me inspiro mucho en la publicidad, creo que es un reflejo perfecto de nuestra sociedad, y será tan buena o mala como lo sean los valores que la mueven, y por eso me alegra, aunque parezca ridículo, que haya anuncios que sean “Para los altos, para los bajos, para los gordos, para los flacos, para los que ríen, para los que lloran, para los jóvenes, para los viejos, PARA TODOS“, como el de Coca-cola, o el que vendiéndonos un coche de lujo nos hacer replantear la vida al decir “Ahora que ya no somos lo que podemos comprar, ahora que sabemos que nos equivocamos, ahora que el futuro sucedió ayer, ahora que el hombre es lo más importante para el hombre, ahora que sabemos que somos menos listos de lo que pensábamos, ahora que no queremos ir más deprisa a ninguna parte, ahora que hemos llegado hasta aquí sin saber hasta donde queríamos llegar, ahora que no tenemos que dormir para soñar, ahora que sabemos que el mayor riesgo es no arriesgar, ahora que nada es importante y todo lo es, AHORA ES EL MOMENTO DE VOLVER A EMPEZAR”.

Todos los viajes tienen destinos secretos que el viajero no conoce“, escribía Buber, y Lao Tzu recuerda que “Un viaje de mil kilómetros comienza con un paso“, así que espero impaciente el momento de dar ese paso que me lleve a mi destino secreto.

¡¡ Hasta Pronto !!

Desde La Coruña, España