Copán. Donde la arquitectura Maya se convirtió en arte puro

Hace unos años recorrí gran parte de la ruta maya en México, Belice y Guatemala, pero por falta de tiempo no llegué a Honduras. La civilización Maya siempre me ha fascinado, y algunos sitios en especial están entre mis favoritos, como Tikal (Guatemala), perdido en el medio de la jungla y con muchos misterios todavía por resolver; Lamanai (Belice), por su perfecta armonía con la naturaleza circundante, y Tulúm (Yucatán-México) por ser el único enclave maya situado en el mismo mar Caribe, sobre un promontorio desde el que casi puedes tocar las turquesas aguas, y con una playa prácticamente a sus pies donde te puedes alojar en unas cabañas deliciosas. A esta pequeña lista ahora hay que añadir Copán.

Situada muy cerca de la frontera con Guatemala, en un hermoso valle creado por el río Copán y rodeado por montañas en sus 2 márgenes, el pueblo de Copán ruinas está situado sólo a 1km del parque arqueológico, y tiene mucho encanto; aunque hay mucho turismo, la gente te saluda por la calle, y el ambiente es muy relajado, con restaurantes muy bonitos, y ¡5 cafés internet!.

Así como Tikal es conocida por tener los templos más altos, y Palenque por sus paneles de relieve en piedra caliza, Copán es famosa porque aquí la escultura maya alcanzó su máximo nivel artístico, y Copán tiene más estelas y altares que ningún otro asentamiento maya. Las estelas son piedras de forma rectangular, esculpidas por los 4 lados, el principal con la figura del gobernante, y los otros 3 lados loando sus logros y victorias. En los altares se realizaban las ceremonias rituales, que incluían muchas veces sacrificios humanos. Una de las razones del extraordinario desarrollo de la escultura en Copán, es que utilizaban Toba volcánica, suave y fácil de trabajar cuando se corta, y que con el tiempo se endurece

Copán llegó a tener 27.000 habitantes en su momento de máximo esplendor, hace 1.400 años, y sigue siendo un misterio la causa de su abandono. Los españoles la encontraron en 1576, pero permaneció dormida durante 300 años más, hasta que en 1839 comenzó su exploración, y posteriormente el museo Peabody de los USA financió gran parte de sus excavaciones. Fue nombrado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, no tanto por lo espectacular de las ruinas, como por sus glifos y por la escalinata jeroglífica, la “piedra de roseta” de la lengua maya, que sirvió para descifrar gran parte de su idioma escrito, y que todavía hoy es un rompecabezas de 1200 bloques de piedra que los arqueólogos tratan de recomponer. La pena es que la escalinata jeroglífica está cubierta por un toldo que le resta belleza, pero que es necesario porque la piedra está aquejada de un mal que la deteriora rápidamente.

El parque está dividido en 4 áreas principales:

La Gran Plaza, rodeada de estelas y altares, y construida durante el reinado del décimotercer monarca, llamado Conejo 18 (no he logrado averiguar si el nombre viene por sus dotes reproductoras)

El Juego de Pelota. Situado en un lateral de la gran plaza, todavía hoy se discute si su función era estrictamente deportiva o si como se sospecha formaba parte de un ritual o ceremonia donde los perdedores no sólo perdían el partido, sino sus vidas. El juego consistía en no dejar caer al suelo la pelota hecha de caucho, sin utilizar manos ni pies, y tratando de golpear con ella unos marcadores de piedra situados en los laterales, y con forma de cabeza de guacamayo.

La escalinata jeroglífica. Se están realizando avanzados estudios por ordenador tratando recomponer la escalinata, ya que los trabajos in situ son muy delicados por el deterioro.

La Acrópolis. Tiene 2 plazas, la oriental y la occidental, con 2 templos, el 11 y el 16 respectivamente. El interior del templo 16, a manera de las muñecas rusas contenidas una dentro de otra, albergaba en sus entrañas un regalo para los arqueólogos: un templo completo intacto, el Rosa Lila, o templo del Sol. Normalmente, cuando un nuevo gobernante llegaba, solía utilizar los templos existentes para construir encima sus nuevos proyectos, destruyendo los anteriores. Por alguna razón, que se supone fue por respeto al gobernante que lo construyó, llamado Jaguar Luna, para nuestra suerte y deleite, el Rosa Lila fue una excepción.

Este templo se ha mantenido perfectamente conservado, con todos sus colores, y su visita es bastante complicada, a través de unos túneles de limitado acceso. Para evitar este problema, se ha construido en el museo arqueológico que está a la entrada del parque, una réplica a tamaño natural del templo, que no por ser falsa deja de impresionarte. El resto del museo también es muy interesante, ya que contiene las piezas originales más valiosas o en estado de deterioro, que han sido reemplazadas por réplicas en el parque.

A sólo 2 km del parque principal se encuentran otras ruinas, llamadas Las Sepulturas, donde se supone vivían los nobles mayas. Sigue siendo un misterio la causa del abandono de las grandes megápolis mayas como Tikal y Copán.

¡¡ Hasta Pronto !!

Desde Copán Ruinas, 04/04/2001

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