Bahía Rima con Alegría

Faro en el fuerte Santo Antonio

Faro en el fuerte Santo Antonio

Salvador de Bahía fue la capital del Brasil colonial entre 1549 y 1763, año en el que cedió la capitalidad en favor de Río de Janeiro, por el declive económico de Bahía causado por la caída del precio del azúcar y la pujanza económica de Río.

El nombre completo es Salvador de Bahía de Todos los Santos, porque el 1 de noviembre de 1501 fue navegada por Américo Vespuccio, que más tarde daría su nombre a todo el continente, ya que el de Indias Occidentales no era muy apropiado, fruto de un pequeño error de Colõn, que supuso que podía llegar a las Indias navegando al oeste, pero no se le ocurrió que había todo un continente en el medio.

Hoy, sin duda, Bahía es la capital “africana” de Brasil, ya que fue la región que más esclavos africanos recibió para trabajar en las plantaciones de azúcar, café y cacao, y también en las minas del interior.

Elevador Lacerda

Elevador Lacerda

Un esclavo valía 6 veces lo que una esclava porque eran destinados a jornadas de trabajo inhumanas, y hay una ciudad que se llama “Galinhas” porque así era como llamaban a los esclavos que venían en los barcos desde África. Las condiciones de transporte eran tan crueles que moría hasta el 20% de la “carga”.

La ciudad se fundó en la zona alta para protegerla de los ataques enemigos, y a medida que fue creciendo, sé fue ampliando a la cidade baja, en lo que hoy es el puerto y la zona de playas.

El enorme desnivel entre las 2 zonas se salva cómodamente con el elevador Lacerda (a pesar de su nombre está limpio y es muy barato), el funicular Gonçalves, o para los más deportistas, por cuestas muy empinadas.

Casas coloniales

Casas coloniales

La arquitectura colonial más importante se encuentra en la cidade Alta, y el barrio de Pelourinho concentra una gran cantidad de edificios e iglesias barrocas de gran valor. Es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1.985.

La gran inversión que se ha hecho en la restauración de la zona, no impide que haya bastantes edificios en ruina y “okupados”, y aunque de día es una zona segura porque hay policía prácticamente en cada esquina, de noche se convierte en un barrio poco recomendable.

Para ver la panóramica Olympus de Barra en Salvador, haz click aquí.

Forte Santo Antonio al atardecer

Forte Santo Antonio al atardecer

Yo, que no soy especialmente miedoso, cambié de barrio después de una primera noche en Pelourinho, ya que cuando me acercaba en taxi al hostal a medianoche, vería miradas aviesas de gente cómo diciendo “a ti te voy a desplumar cuando te vea por ahí”.

La zona de Barra, donde se encuentran las playas y las antiguas fortalezas de Santa María y Santo Antonio, con faro y museo naútico muy interesante incluído, es bastante más segura, con restaurantes y bares a la orilla del mar.

Para ver la panóramica Olympus de Barra en Salvador, haz click aquí.

Mujer Bahíana

Mujer Bahíana

El fervor religioso de Bahía se nota en las innumerables iglesias, a destacar la catedral, que fue gestionada por los jesuitas hasta su expulsión de Latinoamérica, la de San Francisco, que, contra la filosofía y voto de pobreza del fundador de la orden, está completamente recubierta de pan de oro, y la de Nuestra Señora de Rosario de los Pretos, algo que se repite en casi todo Brasil, una iglesia exclusiva para negros, que tenían prohibido asistir con sus amos a las iglesias de blancos.

Si Brasil es el país más católico del mundo, Bahía es sin discusión el lugar donde se puede apreciar mejor el sincretismo religioso, y nada mejor para ello que asistir a una ceremonia de Candomblé. Hay varios lugares donde se puede ver la ceremonia, es gratis y los visitantes son bienvenidos, siempre que no interfieran en la ceremonia, vistan ropas claras, y nada de shorts.

Para ver la panóramica Olympus de Barra en Salvador, haz click aquí.

Una acrobacia de capoeira

Una acrobacia de capoeira

Un guía de Embratur, el organismo oficial de turismo brasileño, te puede llevar a la ceremonia si uno se siente más seguro así, pero se limitan a recoger a la gente en los hoteles y devolverlos al final de la ceremonia.

Las mujeres, de blanco y con esos enormes vestidos de encaje con aros, cantan en yoruba, y se mueven lentamente al son de los poderosos tambores africanos, hasta que entran en trance. Entonces sus cuerpos se descontrolan, su ojos se desorbitan, y tienen que ser sujetadas.

Colección de berimbaus

Colección de berimbaus

Según el día de la semana, la ceremonia se celebra en honor a un dios u orixá diferente, que tienen muchas veces su equivalente cristiano; por ejemplo, Omolú, el orixá de las plagas, es San Roque, y su traje y sombreros son de paja.

Aunque haya gente que desconfíe de la autenticidad de estas ceremonias, si así fuera, los intérpretes de las mismas deberían recibir el oscar por su actuación, porque no puede ser más creíble, y cuando se asiste a cualquier otro tipo de culto en Brasil, observas que siempre lo viven a fondo.

Salvador antiguo y moderno

Salvador antiguo y moderno

El evangelismo ha ganado muchos adeptos, y se encuentran iglesias por doquier con los nombres más curiosos, como Iglesia Cuadrangular, y en la zona de Brasilia, que se cree es una zona espiritual especial, han nacido nuevas iglesias y religiones.

Algo imperdible también en Salvador es la capoeira, esa mezcla fascinante de baile acrobático y lucha marcial que se puede ver por las calles o en una academia donde lo enseñan.

Puesta de sol en Salvador

Puesta de sol en Salvador

Hay 2 estilos principales, el llamado de Angola, que preconiza que viene de ese país, y la Capoeira Regional, más agresiva, que reclama que se inventó en Brasil, ya que nació como arma para luchar contra los amos, y por ello fue prohibida; la hicieron evolucionar al baile para poder seguir entrenando.

Sea como sea, ver las evoluciones de los bailarines en las rodas de capoeira (al principio eran hombres negros, pero ahora se admiten gentes de otras razas y sexos) semidesnudos con sus pantalones blancos dando piruetas sincronizadas sin tocarse al ritmo del berimbau y la percusión es un espectáculo increíble.

Faro y fuerte de Morro de São Paulo

Faro y fuerte de Morro de São Paulo

El carnaval de Salvador, no tan famoso como el de Río, y por ello mucho más auténtico, no consiste en disfrazarte de la manera más espectacular posible para ser visto y admirado; es más un carnaval de la calle, donde todo el mundo participa siguiendo a los tríos eléctricos, camiones con la música a todo volumen que van por las calles, y los músicos famosos de la zona regresan a Salvador para actuar en el carnaval.

Calles de Morro de São Paulo

Calles de Morro de São Paulo

De Salvador son algunos de los músicos brasileños que más admiro, como Gilberto Gil, fundador del Tropicalismo con Caetano Veloso en los 70, Carlinhos Brown, y el grupo de percusión Olodum, que se hicieron famosos internacionalmente por aparecer en un video clip de Michael Jackson rodado en una favela. Los filhos de Ghandi también tienen sus cuarteles generales en Salvador.

Mariposa

Mariposa

Paseando por Salvador se hace claro por qué hay tan buenos músicos por aquí, y es que en cualquier esquina están bailando, tocando percusión, cantando, y en los autobuses, cuando ponen música, toda la gente de cualquier edad y condición mueve los pies al ritmo.

Salvador es también un buen lugar para comprar artesanía. Si se dispone de poco tiempo para compras, en el Mercado Modelo, al lado del puerto, además de comer y ver una roda de capoeira, puedes comprar tallas de maderas, hamacas, encajes, cuero, metal y por supuesto camisetas de No Stress, el slogan no oficial de Brasil.

Mariposa y flor

Mariposa y flor

A sólo 2 horas de Salvador en lancha rápida, pero como 200 años atrás en el tiempo, esta la isla de Morro de São Paulo (es más económico llegar desde Valença, pero se pierde mucho tiempo rodeando la bahía de Todos los Santos), donde los únicos caminos son de arena, y los únicos medios de transporte son los caballos, las mulas, y las carretillas, que transportan todo tipo de mercaderías. Un arco de piedra corroída por la humedad de 1761 te da la bienvenida al llegar.

Panorámica playas 1 y 2

Panorámica playas 1 y 2

Nuestra posada estaba situada en la parte alta de la isla, y enviaron a buscarnos al muelle a José y a la mula; esta, una vez le colocaron nuestras mochilas, arrancó por su cuenta camino de vuelta a la posada, y yo le dije a José que no se lo contara a la dueña porque su trabajo corría peligro, bastaría que pusieran un cartel en los capazos de la mula con el texto “Bienvenidos. Deposite aquí su maleta y siga a la mula”.

Jugando al futebol

Jugando al futebol

La posada Colibrí hace honor a su nombre, y a la hora del desayuno aparecen los colibríes a libar las flores, además de un osado grupo de monos muy pequeños a reclamar su desayuno de bananas.

Los dueños son una pareja de alemanes que se enamoraron de la isla hace 20 años y se quedaron. No me extraña, porque el lugar sigue teniendo mucho encanto 20 años después.

El fortín en ruinas

El fortín en ruinas

En verano se llena de gente por la proximidad a Salvador, pero de Marzo a Diciembre es un remanso de paz. Las 4 playas principales se denominan playa 1, 2, 3 y 4, y cuanto más alto es el número más grande y tranquila es.

El arrecife cercano a la isla la protege del oleaje, y se crean pozas de color turquesa que son una delicia para nadar.

Atardecer en el Morro de São Paulo

Atardecer en el Morro de São Paulo

La isla tiene bastante historia, ya que los portugueses construyeron un fortín amurallado, hoy en ruinas, de 600 metros de largo para defenderla de los ataques de los holandeses. También tiene un faro para señalizar la entrada a la bahía.

Pasear por las playas, tomarse un coco helado o un zumo de alguna fruta tropical o ver a los morenos jugando al futebol en la playa son algunas de las estresantes actividades en la isla. Si queremos más tranquilidad, podemos tomar un barco a la isla de Boipeba, con 20 km. de solitarias playas.

Pescadores precoces

Pescadores precoces

También es un buen lugar para bucear, pero eso mejor de diciembre a febrero, que las aguas son más cálidas y transparentes, así que tendré que volver en otra época.

Como el aire de mar abre el apetito, nada mejor que una moqueca de pescado o marisco, uno de los platos típicos de Bahía, hecho con aceite de dênde, que viene de la palmera. La cocina bahiana es un auténtico deleite para los sentidos de los que gustamos del sincretismo también en la gastronomía.

Atavío tropical

Atavío tropical

Me quedé con ganas de visitar en playa do Forte, al norte de Salvador, el proyecto TaMar, que es la abreviatura en portugués de Tartaruga Marina, una las historias de éxito en la protección de las tortugas marinas, con más de 2 millones de tortugas liberadas en los últimos 4 años y funcionando desde hace 20.

No se puede hablar de Bahía sin mencionar al escritor más ilustre de Brasil, fallecido en 2001, Jorge Amado, que nació en Ilheus en 1912 y vivió en Salvador y Río, y también en Europa y Asia, exiliado por la dictadura militar, que no gustaba de sus novelas “comunistas”, dónde se contaba, con gran lirismo eso sí, las condiciones inhumanas de los trabajadores.

Rocas en las playas de Morro de São Paulo

Rocas en las playas de Morro de São Paulo

Si uno no lee “Doña Flor y sus maridos” y “Gabriela clavo y canela” no podrá decir que su viaje a Bahía ha concluido.

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¡¡ Hasta Pronto !!

Carlos, desde Belem, Brasil, 29 de Mayo de 2004

 

Vagamundos 2004. Brasil. Salvador de Bahia y Morro de Sao Paulo