La Arquitectura civil y religiosa del Reino de Asturias representa una realización única que no pertenece al arte paleocristiano ni al carolingeo. Estas iglesias de plano basilical tienen rica decoración con reminiscencias visigóticas y árabes que se asocian con los grandes santuarios de Asia Menor. Ha ejercido una decisiva influencia en el desarrollo de la arquitectura medieval en la Península Ibérica.

Los Palacios e Iglesias ofrecen un importante testimonio del reino cristiano de Asturias en la época del esplendor de Córdoba. La importancia radica en ser el núcleo a partir del cual se extendió el reino cristiano en pugna con los árabes, creando un ejemplo de arquitectura alejada de otros estilos.

El conjunto esstá compuesto por la Cámara Santa y la Basílica de San Julián de los Prados, ambos en Oviedo y de la época de Alfonso II; San Miguel de Lillo, Santa María del Naranco y Santa Cristina de Lena en los alrededores de Oviedo y de época de Ramiro I, y por último la Foncalada, situada en Oviedo y de la época de Alfonso III.

La ubicación de estos monumentos es fundamentalmente en el ámbito rural y la mayoría alrededor de Oviedo, si bien tres de ellos se encuentran en el interior de la ciudad, y su característica fundamental es que este estilo artístico se encuentra ligado al paisaje que lo rodea, formando con él una unidad estética.

El prerrománico asturiano se desarrolla fundamentalmente entre los siglos VIII y IX, desde el momento en que Don Pelayo gana la batalla de Covadonga contra los musulmanes y se instaura la monarquía, hasta que ésta traslada su sede a León en 910.

En este período se destacan tres etapas en el arte: la época de Alfonso II (791-842) de gran esplendor e impulso de Oviedo, la de Ramiro I (842-850) en la que se levantan los principales monumentos y la de Alfonso III el Magno (866-910) en la que el reino asturiano llega a su máxima extensión.

Bajo el reinado de los Carolingios los Visigodos ibéricos crean un reino cristiano al norte de la península y construyen una basílica dedicada al Salvador en un lugar entonces conocido como Ovetao. En la misma época, un grupo de monjes se establece en la colina inmediata y fundan un monasterio.

Los edificios son destruidos por los árabes en el 794 d.C., pero Alfonso II, rey de Asturias, los manda reconstruir en su totalidad. Escoge Oviedo como nueva capital de su reino y la dota de numerosos edificios eclesiásticos y seculares. En el siglo IX, las reliquias de los mártires de Córdoba se transfieren a Oviedo. Se construye la “Cámara Santa” para protegerlas, la cual se convertirá en un sitio de peregrinaje frecuente en la Edad Media como es el caso de Santiago de Compostela.

Cuando la corte de los reyes de Asturias es transferida a León, Oviedo pierde su importancia política pero guarda su autoridad eclesiástica gracias a la sede episcopal. Los numerosos edificios eclesiásticos son testigos de la influencia tan fuerte de las autoridades religiosas en la época medieval.

En 1521 la ciudad sufre un terrible incendio que casi la destruye, aunque las construcciones de la alta Edad Media se mantuvieron en pie. Hoy en día, las modificaciones se hacen dentro de un marco muy estricto con el fin de conservar la red urbana medieval auténtica de la ciudad.

Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias
Año de Inscripción UNESCO: 1985 (extensión en 1998)
Inscripción: 312bis
Provincia: Asturias
Comunidad Autónoma: Asturias
Coordenadas: N43 22 W5 50
Criterios: C (i) (ii) (iv)