La comarca de Sobrarbe.

Ordesa es uno de esos lugares especiales, a los que me encanta regresar en cualquier época del año excepto en verano, ya que su popularidad es tal que se alcanza la masificación y le hace perder gran parte de su encanto. Por suerte he comprobado que se están tomando medidas para evitarlo, como limitar el número de visitantes diarios a 1.800 e impedir la llegada de vehículos privados al parque.


Ordesa

Ahora hay que dejar el coche aparcado en Torla y de allí sale un autobús cada 20 minutos, al menos teóricamente, porque yo tuve que esperar 30, hasta la pradera de Ordesa. La salida se hace desde lo que será el centro de visitantes de Torla, que está en construcción, de la que se encarga la empresa Tragsa, de infaustos recuerdos para los gallegos por su participación en la tragedia del Prestige, pero esa es otra historia.


Cañones de Añisclo

Ordesa se encuentra a caballo entre España y Francia, de hecho la nominación como Patrimonio de la Humanidad abarca los 2 países, y se ubica en la comarca de Sobrarbe, Huesca, Aragón.

Torla es el pueblo más cercano a la entrada principal al parque, y tiene el encanto típico de los pueblos de montaña pirenaicos, y además cuenta con una buena infraestructura hotelera y de servicios, excepto Internet, ya que aunque teóricamente hay servicio gratuito en el ayuntamiento, estaba cerrado los 2 días que pase en Torla.

La singularidad de Ordesa es tal que reúne todos los galardones posibles, ya que es Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad desde 1997, reserva de la Biosfera desde 1977, área especial de protección de aves de la CEE desde 1988 y tiene diplomas del Consejo de Europa de áreas protegidas de 1988, 92, y 97.


El parador nacional en la Pineta

A algunos os puede sorprender el nombramiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad, de hecho algunos amigos montañeros visitantes asiduos del parque me lo comentaron, pero es que ellos se centran en la parte de montaña, naturaleza y paisajística, y si recorrieran la comarca lo entenderían.

Esta ha sido una zona de alta montaña muy aislada históricamente, y sus habitantes han desarrollado una cultura autóctona y autárquica, que se manifiesta en los ordenes cotidianos de la vida, costumbres, trabajo, herramientas, arquitectura, etc.


Aínsa

A los españoles tampoco nos ha interesado demasiado hasta épocas recientes el montañismo y la preservación de las culturas ancestrales, como lo prueba el hecho de que los principales impulsores de Ordesa fueron un francés, Lucien Briet, en los aspectos de montaña y naturaleza, y un alemán que estudió la cultura de la zona para su tesis doctoral.

En las laderas de las montañas han practicado espectaculares aterrazamientos para aprovechar al máximo el terreno cultivable, y las casas son muy peculiares, coronadas por unas chimeneas cónicas truncadas que en su parte superior llevan un “espantabrujas” para que no entren en las casas.


Ordesa. La flor de Edelweiss

Las zonas a visitar en coche de la comarca son varias, como Ainsa, que con 1.700 habitantes es el pueblo más grande de la comarca, declarado Patrimonio Nacional por su casco histórico; Boltaña tiene ruinas de un castillo del S. XI; Bielsa, cerca ya de la frontera con Francia; el Valle de Añisclo, con sus impresionantes cañones, y el valle de la Pineta, cuya carretera nos lleva hasta los pies del Monte Perdido, donde se ubica unos de los Paradores Nacionales más aislados y especiales.


Ordesa. Panorámica del valle

Como os he dicho he estado en Ordesa en todas las épocas del año, pero sin duda mi preferida es el otoño, sobre todo si las hayas están coloreadas, que no fue mi caso; aunque era 30 de septiembre, la temperatura y el día eran veraniegos, con una luz brillante y un cielo azul diáfano.

Para los senderistas, hay rutas de todos los niveles, desde la clásica que recorre el valle desde la pradera hasta la cascada Cola de Caballo paralelo al río Arazas, y que pasa por lugares de gran belleza, como las cascadas escalonadas del río, el bosque de hayas, y el Circo de Soaso.


Ordesa. En Cola de Caballo

A los que les gustan los senderos aéreos, pueden llegar hasta Cola de Caballo por la senda de los Cazadores, que asciende vertiginosamente en su primera parte hasta llegar a la faja de Pelay, para luego recorrerla a media altura con unas vistas espectaculares del valle, y la posibilidad, como me sucedió, de ver rebecos, una especie significativa del parque junto con el quebrantahuesos.

Es una senda sólo apta para montañeros, y no las que van a Ordesa con zapato de tacón, que de todo he visto en viajes anteriores.

En Cola de Caballo tenemos el lugar ideal para comer al abrigo de la cascada, bajo la imponente presencia de los 3.350 metros del Monte Perdido y descansar antes de acometer el regreso, lo que podemos hacer por el valle, casi todo el tiempo cuesta abajo y paralelos al río, con algunas cascadas espectaculares que invitan al baño


La Pineta, el Monte Perdido está a la izquierda

Además del Monte Perdido, como si fueran los 3 mosqueteros, se encuentran muy cerca otros 3 picos de más de 3.000 metros, el Cilindro, el Marboré, y el Soum de Ramona.

Los senderos que cruzan desde Cola de Caballo hasta el valle de la Pineta sólo son accesibles por montañeros expertos, aunque algunos de ellos tienen instalados permanentemente cuerdas y clavos para ayudar en la subida


Ordesa. Bosques tupidos

Si cuando llegamos a la entrada del parque todavía tenemos energías, aconsejo regresar a Torla caminando, ya que hay un sendero en cuesta abajo muy pronunciada (abstenerse rodillas flojas) que permite observar los restos de aludes que han dejado grandes calvas en los bosques de las laderas, y sobre todo te dejan el sentimiento de “menos mal que no estaba allí cuando sucedió”.


La pradera de Ordesa

Independientemente del clima, las mañanas siempre son frescas en Torla, y las noches a veces gélidas, por suerte muchos restaurantes tienen una buena chimenea y un mejor menú montañés donde recuperar energías y entonar el cuerpo.

Uno de los más recomendables es el albergue de Lucien Briet. Me hubiera quedado de buen gusto una semana en Ordesa pateando sus senderos, pero las iglesias románicas del Vall de Boi en Lérida repicaban sus campanas llamándome.

Para ver el álbum de fotos de Ordesa, haz click aquí.

Desde Ordesa, 1 de Octubre de 2004