Anfiteatro de Mérida.

Cuando llegas a Mérida, te apetece despojarte de tus vestiduras, colocarte una toga o túnica y ponerte a pasear por su histórico legado romano, sin duda el mejor preservado de la península y seguro que uno de los mejores del mundo.

Emérita Augusta, que ese es su nombre en latín, era una de las capitales de las 3 provincias en las que los romanos dividieron la península, la de Lusitania, siendo las otras Bética y Tarraconense, cuyas capitales eran Córdoba y Tarraco respectivamente, también Patrimonio de la Humanidad.


Teatro de Mérida

Muchos años habían pasado de mi anterior visita, y me alegró mucho ver que la capitalidad de la comunidad extremeña y el desarrollo que todo ello ha supuesto, no ha afectado, sino en positivo, a su patrimonio histórico, y hoy más que nunca visitar Mérida es un placer para todos los sentidos.

Parafraseando el nombre romano, podemos decir que “merita estar a gusto” esta ciudad (perdón por el chiste malo).


Teatro de Mérida

El Museo Nacional de Arte Romano, obra de Rafael Moneo, es un ejemplo de cómo la modernidad y la tradición pueden no estar reñidas, y que un uso adecuado de la tecnología beneficia a todo y a todos.

Es un edificio de ladrillo de líneas puras y sencillas, con una iluminación natural muy lograda, donde el protagonismo se lo llevan las miles de piezas expuestas, e incluso se respetaron los restos romanos encontrados durante la construcción del edificio, visitables hoy en la cripta.

El museo está al lado del Teatro, Anfiteatro, y Casa del Anfiteatro, en lo que podríamos llamar la “milla de oro” del Arte Romano.

El teatro ha cumplido ya 2020 años, y esta hecho un chaval, ya que se sigue utilizando habitualmente para representaciones artísticas. Su aforo era de 6.000 personas.


El Museo de Arte Romano

La recuperación de las gradas es casi imperceptible a la vista, sólo cuando pasas por ellas y oyes el sonido hueco te das cuenta de que hay partes que son de PVC. Nunca he asistido a una obra, pero espero poderlo hacer algún día.

El anfiteatro, pegado al teatro, muestra su planta elíptica, donde cabían 14.000 espectadores, y la arena, en forma de cruz, donde se desarrollaban los espectáculos, principalmente de gladiadores y fieras.


El Puente Romano

Las 3 puertas, norte, sur y este, albergaban las dependencias donde se guardaban las fieras, tanto las de verdad, como los gladiadores.

Ya en las afueras del centro histórico se encuentra el Circo o Hipódromo, con un aforo de 30.000 espectadores, uno de los más grandes del imperio romano.

En el centro de interpretación proyectan un documental recreando como sería un día de carreras en el foso, y uno automáticamente piensa en Ben-Hur.


Rómulo y Remo en Mérida

Muy cerca está el acueducto de San Lázaro, uno de los 2 que se conservan, que tenía más de 1.600 metros de largo y 16 de alto, con el de Los Milagros, de 830 metros y unos 25 de alto.

También hay 2 puentes romanos, uno sobre el río Albarregas, por donde pasa la Vía de la Plata, y el puente sobre el Guadiana, uno de los más largos del imperio con casi 800 metros repartidos en 3 tramos con 60 arcos en total.

El atardecer desde el paseo ribereño es una auténtica delicia, y todos los emeritenses van a caminar, correr o ir en bici por las islas del río y el puente.

Toda la ciudad está salpicada de restos romanos, un arco triunfal aquí, un templo allá, una basílica cristiana acullá, y en los cimientos de muchos edificios actuales de Mérida se pueden observar restos arqueológicos.


El Puente Lusitania

Este es el caso del centro de interpretación cercano al Museo de Arte Romano, recién abierto, y del edificio de las Nuevas Consejerías pegado al río, llamado de Morería, levantado sobre pilares para respetar las viviendas y calzadas romanas, que conservan hasta las “señales de tráfico”.

La Alcazaba es una muestra de que también los árabes dejaron su impronta en la ciudad, con esta fortaleza militar construída por Abderramán II en el año 853.


El acueducto romano de San Lázaro

Desde sus murallas se controlaba el paso por el puente romano, y conserva un enorme aljibe que servía para dar de beber a la población en caso de asedio.

Después de la caída del imperio romano, tanto los suevos como los visigodos mantuvieron Mérida como capital, y se encuentran bastantes restos de su paso por estas tierras, como demuestra el Museo de Arte Visigodo.


Casa romana

Un ejemplo de las distintas influencias arquitectónicas en la ciudad es la basílica de Santa Eulalia, que fue edificada sobre restos paleocristianos y visigodos, con elementos románicos, góticos y mudéjares; se pueden visitar los cimientos y tiene también un centro de interpretación.

Hay 4 centros de interpretación y 3 oficinas de información en la ciudad, y en todas ellas la gente es muy amable; a pesar de que llegue un viernes por la tarde, en la oficina se ofrecieron para contactar con el concejal de turismo y buscarme un guía para visitar la ciudad.


La alcazaba árabe

Se nota mucho, y no me canso de repetirlo, cuando las instituciones y sobre todo los habitantes de un lugar Patrimonio consideran a los visitantes como una simple fuente de negocio, o se esmeran en mostrarle su historia y cultura, que al fin y al cabo es la de todos.

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¡¡ Hasta Pronto !!

Desde Mérida, 22 de Octubre de 2004