Panorámica catedral desde el mirador de El Castillo.

El contraste entre los 30 grados de Madrid y la fresca temperatura de Burgos me recordó que esta ciudad está a 1.000 metros de altitud, y que en invierno puede llegar a ser muy fría.

Los 160.000 habitantes de Burgos y su cordialidad la hacen un acogedor lugar, ideal para caminar por las márgenes del río Arlanzón, y recorrer las calles peatonales del casco histórico es una delicia, cruzándonos continuamente con peregrinos.


La catedral y sus imponentes torres

Las imponentes torres de la catedral gótica se vislumbran desde toda la ciudad y son un excelente referente para no perderse.

Sin las 2 torres, la catedral sería muy similar a las catedrales francesas de Nôtre Dame o Chartres, el referente arquitectónico en Europa cuando empezó a construirse la catedral de Burgos en el S. XIII, concretamente en 1.221, y como las obras se alargaron durante más de 400 años, su estilo es ecléctico.

Después del susto que se llevaron sus habitantes cuando una estatua cayó desde lo alto de la catedral y de milagro no mató a nadie, se ha implementado un plan integral de rehabilitación, a punto de terminarse, que le ha devuelto su esplendor original, y la piedra blanca refulge bajo los rayos del sol.

La catedral gótica se construyó sobre la original románica, y por tamaño es una de las más grandes de la cristiandad. La guía ya nos avisó que en la visita guiada de 75 minutos sólo veríamos una pequeña parte de la catedral, y bastante razón tenía, porque a pesar de ir en una especie de maratón corriendo de una capilla a otra, y del cimborrio a las salas Capitulares, no alcanzamos a visitar más del 20% de la Catedral.


Puerta oeste de la catedral

La hora de la visita, las 16 PM, no era la más apropiada para una caminata con prisas después de una copiosa comida, pero el grupo era pequeño y la guía muy agradable y experta conocedora de los entresijos del templo.

Aunque todo es interesante en la catedral, y las 19 capillas y 4 puertas de entrada son obras de arte en su estilo, a mí me fascinó la Escalera Dorada, de Diego de Siloé, construida entre 1519 y 1522, y que servía para salvar el enorme desnivel entre la entrada sur y la entrada norte de la catedral, que está construida en la falda de una montaña.


Maravillosas gárgolas góticas

Tanto la escalera como la puerta de la Coronería fueron clausuradas durante mucho tiempo, ya que la gente atravesaba el templo a la vuelta del mercado con sus compras para ir del barrio bajo al barrio alto, y el arzobispo, cansado de que la gente ignorara los avisos de que estaba prohibido entrar en el templo si no era para el culto, decidió cortar por lo sano y cerrar el acceso.

Las protestas de la gente sirvieron para que se abriera un nuevo acceso norte, el de Pellejería, llamado así porque en ese barrio se curtían las pieles.


La catedral “enmarcada”

Las torres, de 84 metros de alto, son del S. XV, obra de Juan de Colonia; están en la fachada principal, donde se encuentra la puerta Real, y la zona dedicada exclusivamente al culto.

En la entrada principal se encuentra uno de los personajes más famosos de Burgos, el papamoscas, un reloj autómata del S. XV o XVI, que da las horas tocando una campana y abriendo la boca al mismo tiempo, de ahí el sobrenombre.

Mucha gente se acerca a la catedral a las horas en punto para verlo.

La catedral también alberga otras curiosidades, como las tumbas de El Cid, Rodrigo Díaz de Vivar, y su esposa Doña Jimena, justo en el crucero, una sencilla lápida de mármol alejada de la suntuosidad que se supondría al guerrero más famoso del tiempo.


La catedral al atardecer

En la catedral se conservan también los restos del cofre del Cid, con el que engañó a unos prestamistas judíos cuando fue desterrado por el rey, ya que lo dio en garantía de un préstamo y les dijo que en él guardaba sus tesoros, cuando lo que había dentro eran piedras y arena del río.

Al regresar para pagar su deuda y contarles la verdad, los judíos se indignaron por haberles mentido, y su respuesta fue que “su tesoro más grande era su palabra de caballero”.

Los burgaleses están enfadados porque a raíz de las obras de restauración han apagado el brasero que permanentemente estaba encendido para llenar los incensarios con sus brasas, y que la gente utilizaba para calentar sus manos en los fríos inviernos de la ciudad.

Ahora está de simple adorno con su frío metal, pero la sala donde se encuentra todavía huele a humo.


Detalle de la Torre

Algunas zonas de la Girola (la zona posterior del retablo) están muy afectadas por el mal de piedra, que la convierte en arenilla.

Los expertos no se ponen de acuerdo en el tratamiento, y mientras las figuras se van disolviendo poco a poco.

El rosetón de la entrada sur o puerta de Sarmental es el único original del S. XII, ya que el resto fueron destruidos por la onda expansiva de la explosión que se produjo en El Castillo, que domina la ciudad desde una colina, cuando las tropas francesas lo abandonaron.

Los intensos colores azul cobalto del rosetón original no han podido ser reproducidos hoy, 900 años después. Hay profesiones y habilidades que se han perdido y es casi imposible recuperar.

A lo largo del día, por su orientación sur, las tonalidades van cambiando.


Con la catedral de fondo

El cimborrio (el interior de la cúpula para los profanos) es una obra de arte, donde se reproduce la estrella de ocho puntas que aparece en la catedral por doquier, y es obra de Juan de Vallejo del S. XVI, y sustituye al original que se desplomó.

Parece flotar sobre la catedral con sus 2 balconadas, y aunque la altura impide apreciar los detalles, impresiona su liviandad. La catedral tiene varios órganos, uno de ellos del S. XVI.

El claustro, del S. XIII, es una de las zonas todavía en restauración, y por ello no visitable; tiene muchos sepulcros y está construido a 2 niveles. Tampoco se visita la biblioteca, algo que me apenó mucho, porque me gustan mucho y la de la Catedral de Burgos es famosa por su importante archivo de documentos.


La casa del Bordón

La última parte de la visita es al museo catedralicio, donde hay buenos cuadros de la escuela flamenca y objetos litúrgicos variados, además de documentos históricos como la Carta de Arras del Cid y una Biblia Visigótica.

La catedral está en el corazón de Burgos, pero esta ciudad tiene muchos más lugares para visitar, como el mirador del Castillo con una panorámica excelente de la ciudad, el Camino de Santiago que atraviesa el casco viejo de este a oeste por la puerta de San Juan, la plaza Mayor, las antiguas murallas, y el paseo por las márgenes del río Arlanzón al atardecer es una delicia para todos los sentidos.


El paseo del río Alarzón de noche

En un próximo futuro, Burgos añadirá un nuevo lugar a visitar a la lista, ya que se ha puesto la primera piedra del Museo de la Evolución Humana, creado para promocionar Atapuerca, a sólo 15km, donde se han encontrado los restos humanos europeos más antiguos, de unos 800.000 años, el Homo antecesor, lugar nombrado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000 y mi próxima visita.

Está prohibido hacer fotos en el interior de la catedral, así que el álbum sólo incluye fotos del exterior y de la ciudad de Burgos.

Haz click aquí para ver el albúm de fotos.

¡¡ Hasta Pronto !!

Desde Burgos, 25 de septiembre de 2004